Fragmentos

¿A qué tienes miedo?

sexoenlamesa– ¿A qué tienes miedo? -La voz de John Lush la sobresaltó, haciendo que derramara sobre la mesa los productos químicos que estaba utilizando.

Serena Knox se giró, a punto de lanzarle una retahíla de improperios por su falta de miramientos, cuando vio la expresión de su rostro. Rápidamente, lo dejó todo y salió del laboratorio, temerosa de que sus cultivos se contaminaran por la entrada de material no estéril.

Pasó por su lado al salir, aunque sí tuvo la precaución de no rozar ni un milímetro de su cuerpo, y caminó hasta su despacho.

Apenas había entrado cuando John la cogió por el brazo y la apresó contra la puerta.

-¿A qué tienes miedo? -repitió.

-¿Disculpa? -susurró Serena, nerviosa por la cercanía de él.

-¡No, joder! No te perdono -medio bromeó, aunque su mirada era seria-. Me he despertado esta mañana, con la intención de volver a follarte y me encuentro con las sábanas frías.

-John…

No le dejó explicarse. Simplemente le besó, con todas las intenciones de cumplir sus deseos mañaneros.

La dejó sin aliento, como cada vez que su boca tomaba la suya, y encendió su cuerpo como nunca antes un hombre había hecho. Serena adoraba todas las sensaciones que despertaba en ella, pero nunca había sido capaz de entregarse a una relación, y no creía estar preparada para la arrolladora personalidad de ese fornido hombre que se había colocado en su rutina.

-Voy a hacértelo duro -susurró él, colando la mano por la bata de esa joven que le resultaba irresistible.

Serena no pudo resistirse a su tono apasionado, por lo que se dejó llevar hasta la ordenada mesa, donde John la reclinó y le bajó los pantalones y la ropa interior de un tirón.

-Estas empapada. -La sonrisa en su rostro era más que patente en su voz, sobretodo cuando introdujo un par de dedos en el interior de Serena.

-¡Ah! -Jadeó cuando la lengua de él tocó su sexo.

No hubieron muchos preliminares, y John cumplió su amenaza de follarle duro, penetrándola por detrás, arrancándole innumerables gemidos y gritos que, más tarde, debería asegurarse de que nadie los hubiera escuchado.

Continuará…

Fragmento del nuevo proyecto de Sendra Black

 

 

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Las curvas de un hombre

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Adoro tus curvas.

Curvas que descienden por tu torso hasta el ombligo y quiero marcar con mi carmín.

Curvas que aparecen al final de tu espalda llenan mis manos mientras estás sobre mí.

Curvas que iluminan tu cara cuando sonries y me miras, que entrecierran tus ojos, que me excitan.

Curvas que se forman con cada contracción de tus músculos yo acaricio con deleite.

Dices que mis curvas te gustan, que te excitan.

¡Oh, cariño! Tus curvas…

Sendra Black

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Rutina de científica loca (real life)


Hoy, sentada en mi laboratorio, con lo que parecían miles de pruebas por hace y un dolor de cabeza importante, no dejaba de preguntarme si todo valdría la pena.

Quizá este post es fruto de la incertidumbre que trae la microbiología y la biotecnología… ¿Quién sabe?

Recuerdo esas primeras pruebas, que resultaron positivas, y me entra esa satisfacción que, por desgracia, se va a ninguna parte cuando encuentro esas cosas raras en las placas de cultivo. Y es que amar la ciencia implica tener sentimientos encontrados, e incluso momentos de bipolaridad. Siendo sinceros, es una putada dejarte los ojos en un microscopio para que, al final, los resultados se clasifiquen como “no concluyentes” y, en consecuencia, toque volver a empezar.

He tomado aire en varias ocasiones, sin duda acalorada por el mechero Bunsen que debo tener encendido todo el rato para mantener la esterilidad. Pero, de verdad, esta profesión es de invierno -tal y como ha dicho mi directora en numerosas ocasiones.  Además, desde un tiempo a esta parte tengo una ansiedad que no cabe en mí, y todo porque me pican los dedos por querer escribir, cosa que no puedo hacer hasta que no termine este estudio.

No me entendáis mal, amo mi trabajo y todo lo que él implica, desde los triunfos a los fracasos, pasando por los resultados confusos y esos momentos en los que la precaución es crucial para la salud. Pero… escribir es uno de esos métodos de desahogo para mí -quizá por eso estoy aquí, arrancando minutos para teclear unas palabras-, y para cuando llego a casa estoy tan hecha polvo que no doy más de sí, o debo hacer informes y clasificaciones.

Sí, es dura la investigación, y a la vez gratificante.

Sí, frustra no tener buenos resultados, aunque todos tienen su importancia.

Y sí, voy a continuar trabajando.

Sendra Black

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Sexo y decadencia

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No sabía como había terminado en ese lugar. Era uno de esos sitios que la gente dudaba de su existencia, hasta que te encontrabas sentada en un suave sillón, mirando como un corpulento hombre bebía champagne del cuerpo de una mujer. Y eso sólo era una de las escenas que se desarrollaba delante de mí.

¿Cómo había llegado ahí? Por la curiosidad.

Cuando un hombre, que te pone cachonda con una simple mirada, te dice que quiere enseñarte la parte más decadente de la noche no puedes negarte. Lo único que hacías era dejarte llevar.

Desvié la mirada de ese hombre que ya degustaba, con auténtico deleite, el sexo de su acompañante. Sin embargo, mis ojos se trabaron en dos mujeres, completamente desnudas, que jugaban con un hombre amordazado y vestido con tiras de cuero. Era algo hipnótico ver como gemían, como se movían en busca del placer, como sus cuerpos se rozaban…

-Te gusta. -No era una pregunta.

No respondí, pues estaba totalmente abstraída con la nueva situación: un joven, rubio de ojos castaños, y un cuerpo que parecía cincelado en mármol, se acercaba a mí con claras intenciones dibujadas en su rostro.

-Pídele lo que quieras, preciosa. -La voz de mi acompañante me acariciaba, provocando placenteros escalofríos por toda mi columna-. Quiero ver como otro hace que te corras.

Jamás me habían dicho algo así, pero me excitaba la idea. ¿Cómo no iba a hacerlo? Dos hombres, atractivos y sensuales, estaban totalmente centrados en mí. Uno miraba, mientras prodigaba caricias por mi cuello, y el otro se había arrodillado frente a mí para besarme las piernas y, a su vez, deslizar las manos hasta mi ropa interior.

-Vamos, nena -insistió el que me acariciaba-, dile como quieres correrte.

Miré como mi tanga se deslizaba a lo largo de mis piernas, bajo una atenta mirada ansiosa y pecaminosa. Continuó con su exploración, puesto que yo era incapaz de pronunciar palabra, hasta que sus dedos alcanzaron el vértice entre mis muslos. Entonces, como por arte de magia, le dije:

-Cómeme.

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Cómeme



Cómeme. Te lo digo alto y claro, sin pudor y llena de ansias. 

Cómeme, rápido y lento, humedeciéndome, sin dejarte un solo centímetro de mí.

Cómeme, hasta que mi respiración empiece a ser pesada y la mirada se me empañe.

Cómeme, hasta que tu nombre salga de mis labios entre jadeos.

Cómeme, hasta que no exista nada más que placer.

Sendra Black

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Delicioso

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Mi lengua recorría cada espacio de su piel, con total deleite, disfrutando de cada uno de los sonidos que emitía él.

Me contorneé sobre él, presionando mi cuerpo contra el suyo, animándolo a que continuara con la exploración que sus manos, con mucho tino, estaban llevando a cabo.

-Delicioso –ronroneedepositando un suave beso en sus labios.

Ese simple gesto nos llevó a rodar por la cama, hasta que él quedó sobre mí. Notaba cada centímetro de su cuerpo desnudo, incluyendo esa que descansaba, dura y caliente, sobre su vientre.

Reí cuando sus manos volaron sobre mis costados en busca de ese punto sensible que, como comprobó con satisfacción, estaba listo para acogerle. Sin embargo, quiso estimularme un poco más, lo suficiente como para llevarme al límite y…

-¡Ah-jadeé, sorprendida por la súbita penetración.

-Eso es… Grita para mí.

Volvió a darme una profunda estocada, hasta tocar lo más profundo de mi ser. Era asombroso sentirse llena y húmeda, con la respiración desacompasada por culpa de la pasión.

-Hmmmm -gemí, atrayéndole hacia mí para besar esa boca que, minutos antes, había arrancado un poderoso orgasmo de mi interior-. Delicioso…

Sendra Black

 

 

 

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Razones para leer

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Hoy quiero hablaros de mi novela. No es la primera, ni mucho menos, pero si es la primera de la que me siento especialmente orgullosa.

Exclusiva de amor es, como su nombre indica, una historia de amor. Pero no una de esas que te hace vomitar corazones, o en el que los amos y señores son los personajes masculinos (ver mi primera entrada).

En esta historia no solo hay sexo y, desde luego, no solo hay romance. Soy una firme partidaría de aportar algo más a las tramas y, en esta ocasión, se trata de un tema misterioso e intrigante. Y es que la protagonista investiga la muerte de su padre, lo que la está llevando directamente hasta una red terrorista -o eso cree-.

¿Por qué esta subtrama? Muy sencillo, porque no quería el típico pasado oscuro. Ese drama está demasiado explotado y ya empieza a cansar, ¿no? Que demonios… ¿cuántas personas tienen un pasado secreto mega oscuro? En mi historia, el pasado juega de otra manera.

Realmente, Exclusiva de amor es una historia diferente, que conjuga romance, erotismo, misterio, glamour, y superación personar, con un poco de drama.

¡ADEMÁS! ¿Por qué no presumir? Esta historia está entre los más vendidos de erótica en Amazon, y algunos afirman que “no deja indiferente a nadie”.

¿Quién se atreve?

Sendra Black

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La verdad del romanticismo


En mi última entrada, me despedía con una frase refiriéndome a mi como alguien romántica. Automáticamente, amigos que me leen me escribieron y me hicieron la misma pregunta: ¿Desde cuando eres romántica?

Pues bien, al estar pensando he llegado a la conclusión de que sí soy romántica… A mi manera.

Existen muchos tipos de personas románticas, desde esos que se pegan a su pareja, a los que son más independientes y les gusta su espacio. Todas las perspectivas son válidas, incluyendo esas que al verlas te entran ganas de vomitar corazones. 

No sé como sois vosotros en vuestras vidas amorosas, quizá demostréis el amor con detalles, o igual sois de esas personas apasionadas que con una mirada lo dice todo. ¡O quizá todo! ¿Por qué no? 

Por mi parte, soy fiel defensora de la independencia apasionada, con ocasiones especiales. Todo eso de “que todos los días junto a la persona amada son especiales” es mentira. Así de claro. Y eso no es algo malo… La vida tiene que tener diversidad, o sería aburrida. Por supuesto, habrá días buenos, otros malos, y alguno regular, pero así es la vida. 

Con esto no quiero decir que el romanticismo haya muerto, pero cada uno lo desarrolla a su manera y no por eso se es más o menos romántico. De hecho, a pesar de considerarme alguien “alérgica” a las moñerías, en mis novelas se muestra lo contrario. 

¡Vivid con amor y punto!

Sendra Black

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Cuando la pasión se desborda…

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… Y se convierte en porno.

No me malinterpretéis, estoy muy a favor de escribir escenas sexuales explicitas, pero siempre con un lenguaje cuidado, aunque directo, y no algo que llega a rozar la vulgaridad y lo soez.

Por ejemplo, me encanta leer novelas eróticas, por lo que me adentré en el TOP 100 de libros eróticos de Amazon -TOP en el que Exclusiva de amor tiene el privilegio de estar-. Fue allí, en las primeras posiciones, donde encontré una novela que descargué y leí. ¡Os lo juro! Era como estar viendo una película porno. O leyéndola, en todo caso.

Puedo llegar a entender que nos encante leer sobre sexo, pero hasta el punto de leer cosas con lo que se podría llegar a masturbar alguien…¡Vamos hombre! Ni la aclamada 50 sombras de Grey tocaba el tema sexual de una manera tan cruda.

Supongo que sobre gustos no hay nada escritos, pues como ya os digo ese libro está muy arriba en la lista de los mas vendidos.

¡Oh! ¿y qué me decís de ese momento en el que la trama del libro es el sexo? Os aseguro que he leído una gran cantidad de libros eróticos, y en la gran mayoría no hay una profundidad en la trama, sólo explican como los protegonistas follan todo el rato. No sé vosotros, pero yo he llegado a saltarme páginas y páginas porque, al final, estar todo el rato leyendo lo mismo aburre. En mi cabeza siempre estaba la misma pregunta: ¿Otra vez?

Quien sabe… igual se debe a mi naturaleza romántica.

Sendra Black

 

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Al fin ella…

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Una de las cosas que más me han comentado sobre el libro es que es ella la que manda, por decirlo de algún modo. Y es que estamos acostumbrados a que sea el personaje masculino el que “lleve los pantalones” en el argumento, a que sea ella la que bebe los vientos por el gran multimillonario, de personalidad desbordante, y un pasado turbio.

¿Por qué no dar un giro?

Keyla Andersen -mi protagonista femenina- es la que tiene las influencias, el dinero, el pasado… Pero él también. Así, todo queda más equilibrado y, en mi opinión, más realista. No sé vosotros, pero yo ya empezaba a cansarme de que las mujeres parecieran indefensas, y no es que me considere una super feminista -los dioses me libren-, simplemente considero que somos tan válidas como ellos.

Sinceramente, me encantaría ser como Keyla, y espero que muchas -y muchos- se sientan identificados.

Sendra Black.